EL CAPITULO DE HOY SE TITULA: “YO TE DARE, TE DARE UNA COSA, TE DARE UNA COSA, UNA COSA QUE EMPIEZA POR P…”
Arrastrando sus pasos, cabizbaja y con el alma devastada, la pobre Candy – Candy se dirigía, en medio de un mar de lágrimas, hasta su casa en el Hogar de la Señorita Poni. Eran unas 20 cuadras aproximadamente las que pensaba recorrer a pie, así que tenía suficiente tiempo para ir reflexionando.
CANDY – CANDY: (Pensando y sollozante) “Yo no debí nunca haber salido de Guasipati… Estos gochos son más malos que malandro con chapa… ¿Y ahora que voy hacer?... Como dirían en Noruega… ¿Para donde agarro con esta pata hinchada?... Finalmente el malvado Archie se salió con la suya… Primero me separa de CLIN y ahora hace que me boten de la facultad… Por ende también me está separando del amor de mi vida Anthony… No tengo nada que hacer aquí en Mérida… Me devuelvo a mi tierra… Me voy a olvidar de todo y paso esta horrible página de mi vida”
Pero que feo todo esto que le está pasando a Candy – Candy ¿Será que el desalmado escritor de esta radionovela no tiene sentimientos?... ¿No le corre sangre por la venas acaso?
Al llegar a la residencia, en medio de tantas lágrimas, mocos y gemidos, Candy – Candy despertó sin querer a la Viejita Poni, que en ese momento dormía una siesta en su silla mecedora de la sala.
SEÑORITA PONI: “Ahhhhhh… ¿Qué? ¿Dónde? ¿Quién?... Candy – Candy mi niña… ¿Qué te pasó?... ¿Por qué vienes llorando de esa manera?... No me digas que ya te enteraste de una nueva expropiación”
Limpiando su cara Candy – Candy procedió a contarle con lujo de detalles a la noble viejita todo lo que le había sucedido, su nuevo romance con Anthony del que seguramente ahora tendría que separarse, la extorsión de la que había sido víctima por parte de Archie, la traición de su ex novio Albert y la casi segura expulsión de la Universidad. Sin guardarse nada, la protagonista de esta dramática radionovela desnudó su alma ante la Señorita Poni que no dejaba de escucharla con mucha atención, tal vez ella, con tantos años de experiencia y en su condición de mujer madura podría darle alguna solución, siempre es bueno escuchar a los viejos, su sabiduría se pone de manifiesto en este tipo de situaciones. Al terminar de echarle todo el cuento, Candy – Candy le cedió la palabra a la Señorita Poni.
SEÑORITA PONI: “Después de escuchar todo lo que me has contado… Solo te puedo decir algo mi niña… La plata del depósito no te la puedo devolver… No cumpliste con los 3 meses que la ley estipula para estos casos… Me gustaría ayudarte… Pero si tienes pensado devolverte para tu casa, te voy a pedir que me arregles los daños que hizo en la habitación el perro cacri que tenías ahí metido… ¿OK?”
Pobre Candy – Candy, le había caído una pava más dura que la que le echaron al Estudiantes, agachó la cabeza y arrastrando sus pasos se metió en el cuarto para empezar hacer maletas, la vida puede a veces ser muy dura con los estudiantes de nuestra alma mater.
Vamos a trasladar nuestra atención al otro lado de la ciudad, en casa de los Clamidia, el Doctor Ramsés Clamidia, padre de Archie y Decano de la Facultad de Medicina, se reúne a esta hora con su único hijo.
DR. RAMSES: “Entonces me dijiste que esa muchacha de Enfermería tenía el esténcil del parcial en su bolso… Menos mal que el profesor Orate se dio cuenta… Pero que locura tan grande… Como se le ocurre a esa bachiller hacer semejante barbaridad”
ARCHIE: “Si papá… La loca esa pretendía salirse con la suya… Eso fue tremendo escándalo… El profesor Orate le confiscó el examen y dijo que iba a pasar el caso al Consejo Universitario… Ahí es donde tú tienes que estar pendiente… Recuerda que mañana es el Consejo y debes defender la honorabilidad de la Facultad ¿OK?”
DR. RAMSES: “¿Y ese repentino interés en este caso hijo?... Primera vez que te veo tan preocupado por un problema universitario”
ARCHIE: “Por eso precisamente papá… Porque deseo que se haga justicia en mi queridísima Universidad”
Hay que ver que falsa puede ser la gente, definitivamente ese Archie era más peligroso que alacrán con alas. Volvamos a la Residencia Estudiantil de la Señorita Poni, ya Candy – Candy ha terminado de hacer su equipaje y se prepara para salir rumbo al terminal.
CANDY – CANDY: “Ya me voy Señorita Poni… La llave de la pieza está encima de la cama… Muchas gracias por todo y espero que se recupere pronto de sus achaques”
Cuando iba a tomar la palabra la Señorita Poni, suena repentinamente el timbre de la Residencia.
La misma Candy – Candy aprovecha de salir con sus maletas y de una vez abre la puerta.
CANDY – CANDY: “Buenas tardes… A la orden…”
El olor de aquel perfume en el ambiente lo delataba, sin duda se trataba de él, quien iba a creer que en el peor momento de su vida aparecería:
CANDY – CANDY: “Anthony… Anthony… ¿Como estás che?… Que casualidad que llegas cuando yo voy de salida”
ANTHONY: “Candy – Candy… Pequeña pecosa… ¿Se puede saber que son esas maletas tan cargadas?... ¿Por qué una vez más te encuentro llorando tan desconsoladamente?... Dímelo inmediatamente porque lo vamos a resolver de una vez”