EL CAPITULO DE HOY SE TITULA: “GOLPE CON GOLPE YO PAGO, BESO CON BESO DEVUELVO”
Que escenita más incomoda la que le había montado el pegajoso Albert a la pobre Candy – Candy, ahí estaba, en medio de la sala de la residencia estudiantil, rodilla en tierra, cabeza abajo y con los brazos extendidos ofreciéndole matrimonio a su y que novia.
ALBERT: “Entonces Candy – Candy… ¿Qué dices?... ¿Te casarías conmigo?”
CANDY – CANDY: “Ya va, ya va… Un momento… Por favor Toñito che… Paráme la música… Paráme la musiquita por favor… Albert… Prestáme atención que lo que te voy a decir no lo voy a repetir dos veces… Estoy muy joven para andar pensando en casarme… Mi prioridad en estos momentos es cambiarme de escuela… Lo que más deseo en el mundo es graduarme de Médico, para eso debo estudiar mucho y no veo matrimonio por ninguna parte… Desde hace varios días estaba por decirte lo siguiente che… Pero no se me había presentado la oportunidad… No soporto verte llorar… Eres el hombre más sentimental que he conocido y definitivamente no eres de mi estilo… Para casarse hay que estar enamorado y yo no siento por ti absolutamente nada… Te agradezco todo lo que has hecho por mí… Pero de ahí a casarme ni loca… Metételo en la cabeza viejo… No te quiero… ¡YO NO TE QUIE RO!!!”
ALBERT: “Entonces Candy – Candy… ¿Eso quiere decir que no te vas a casar conmigo?”
CANDY – CANDY: “No Albert… No”
Vuelve y se repite la misma escena de siempre, comienza con una serie de pucheros que dan paso a una catarata de lágrimas.
ALBERT: “Snif… Snif… Snif… Pero Candy – Candy vamos hablarlo… No me dejes así chica… No me dejes así vale… Buuuaaaaa… Buuuaaaaa…”
Dándose media vuelta y con todo el dolor en el alma por haberle causado tanto daño a ese pobre muchacho llorón, Candy – Candy se alejó para irse a clase.
La mañana terminó de transcurrir con aparente normalidad, ya era medio día y Candy – Candy terminaba su jornada académica por el momento. Tal y como habían acordado, a la una de la tarde Anthony pasaría por ella frente a la Facultad para ir almorzar juntos. Puntual como siempre, el galán de esta radio novela se presentaba a la hora pautada.
CANDY – CANDY: “Anthony… Anthony… No imaginás che querido cuanto deseaba verte… Vamos… Vámonos lejos de aquí… Necesito 2 cosas urgentemente… Una: Ir al baño porque en los de la Facultad nunca hay agua… Dos: Tengo más hambre que Toñito cuando va a comer donde Capino… Así que arrancá rápido que me comería un caballo”
Y así se alejaban el par de tórtolos recién empatados, todo parece que termina como terminaría cualquier culebrón de Delia Fiallo o Leonardo Padrón, los dos protagonistas juntos, felices para siempre mientras se alejan a la distancia… El generador de caracteres empieza a mostrar los créditos de la radio novela, mientras aparece en pantalla el nombre de cada uno quienes hicimos posible la realización de este éxito en taquilla, falta poco para que aparezca la palabra FIN y nosotros nos vamos alejando para…
¡Oh por Dios!!!... Esa camioneta que acaba de frenar repentinamente frente a la Facultad de Medicina nos resulta muy conocida… Oh no… Si… Es él… Archibald Clamidia, mejor conocido como Archie… Ha visto todo lo que ya ustedes conocen… Con sus propios ojos ha comprobado que Candy – Candy y Anthony son novios. Escondido estratégicamente en el cafetín de La Tía, ha podido ver como Candy – Candy abordaba el Vehículo del catire Anthony. Desesperado y ciego de rabia, arrancó picando caucho, tomó su teléfono para tratar de ubicar a su primo Albert, debía ponerlo al tanto de todo lo que estaba sucediendo.
Ya eran las 5 de la tarde, después de dar vueltas y vueltas a lo largo y ancho de la ciudad, Archie por fin pudo dar con el paradero de su primo Albert, fueron unos viejos amigos de infancia los que le indicaron la dirección del bar llamado “La Chácara”, un antro escondido en lo más profundo del Barrio La Morgue. Al llegar, su propia dueña, la señora La Chácara, fue quien le atendió.
CHACARA: “Ahhhhhh… Usted debe ser el tal Archie… Del que habla tanto ese pobre muchacho… Mire… Yo no se quien sería, pero a su primo le desmenuzaron el corazón… Eso está más despechado que los candidatos del PSUV en el Zulia el 26 de septiembre… Pase, pase y hable con él… Está al lado de la rocola”
Efectivamente, al lado de la rocola estaba el pobre Albert, la imagen era patética, solo en una mesa, la camisa por fuera, despeinado, tatareto y le faltaba un zapato, no dejaba de cantar las dolorosas líricas que salían de aquel viejo aparato.
ALBERT: “Archie… Primo… Menos mal que llegaste… Ven acá a mi lado y comparte mi dolor… Candy – Candy me rechazó porque prefiere sus estudios… Es una muchacha muy centrada y me pidió espacio para dedicarse a su carrera… Su amor son los libros… Más nada”
ARCHIE: “Si Luís… Y yo voy a recoger firmas para un revocatorio… Por favor Albert, ponte serio y abre los ojos… Lo que te traigo aquí es lo que necesitas para sentirte mejor… Pero lo primero que vamos hacer es irnos a otro sitio… No me está gustando como me mira la mesonera de bigote y afuera hay un malandro al que le dicen Chupa y me dijo que la lleváramos pegada en la partida de dominó que están jugando en el baño… Así que mejor vámonos ¿Si?”