CAP XIV
Yorsua ladraba desesperadamente… Corría detrás del carro de sus originales amos, quienes sin saberlo, llevaban en la tolva a un impostor, si… Era pelusa, quien iba atrás amarrado y al ver a Yorsua también se soltó a ladrar.
El escándalo armado por estos dos llamó la atención de Doña Respingada de Eslava.
DOÑA RESPINGADA: “Oh… Que horror Nito… Mira… Detrás de nosotros viene una jauría de perros callejeros ladrando… Acelera… Acelera antes que intenten atacar a nuestro bello Yorsua”
Haciéndole caso a su esposa, Don Nito Eslava le imprimía velocidad a la lujosa camioneta último modelo.
Al ver que se empezaban alejar más y más Yorsua hacía un último esfuerzo y dejando atrás a sus compañeros del clan corría con todo lo que sus cuatro patas le permitían… Pelusa no se quedaba atrás y con movimientos desesperados trataba de soltarse de aquella cadena que le mantenía amarrado.
Oh Dios mío, que escena más dramática esta que estamos presenciando, el desespero de ambos perros por volver a intercambiar sus vidas, los dos sabían que no pertenecían al lugar que el destino les había asignado por estos días, una oportunidad así tal vez más nunca se les vuelva a dar y se estaba esfumando.
Yorsua corría a velocidades jamás antes vistas en un perro, se metía entre los vehículos que circulaban por aquella avenida, esquivaba obstáculos de todo tipo, llevaba la lengua de corbata, estaba cansado, pero no perdía de vista la camioneta en la que tantas veces se había montado…
Confundiéndose entre el mar de carros que a esa hora circulaban por la Avenida las Américas, Don Nito Eslava y Doña respingada sentían que por fin habían logrado perder aquel perro salvaje.
DOÑA RESPINGADA: “Muy bien Nito… Lo hiciste bien querido esposo… Que tremendo susto nos dio ese animal zarrapastroso… ¿Viste como el pobre Yorsua ladraba?... Hay que decirle a Ruperto que esta noche le de un buen masaje relajante anti estrés… No es para menos… Seguramente hoy tendrá pesadillas nuestro niño consentido”
Las palabras de Doña Respingada fueron abruptamente interrumpidas por una imagen que logró divisar a través de su espejo retrovisor y que le pusieron los pelos de punta.
DOÑA RESPINGADA: “¡Aaaaaaaaaayyyyyyyy!!!... ¡Niiiiiitooooooo!!!... ¡Miiiiiiraaaaaaaa!!!... Es ese perro malandro otra vez… ¡Ahora está más cerca y quiere saltar encima de la tolva de la camioneta!!!... ¡Arrancaaaaaaaaa!!!... ¡Arrancaaaaaaaaa!!!...”
Efectivamente, Yorsua había logrado acercarse lo suficiente al vehículo donde estaban sus verdaderos amos, estaba tan cerca que ya lograba escuchar la voz de su hermano Pelusa.
PELUSA: “Salta chamo… Salta que estás cerca… Dale el mío… Tu puedes”
Aunque la camioneta volvía arrancar, Yorsua sabía que de un salto podría alcanzar la tolva y así volver a recuperar su vida anterior, al ver a Pelusa alentándole se sintió mucho más motivado… Vamos Yorsua… Vamos… Tú puedes campeón… Vamos vieja…
Cuando Yorsua estaba a punto de pegar el brinco de la gloria, sucedió lo inesperado…
En el semáforo del Arzobispo Silva que conecta con las Américas, un abusador que nunca falta en estos casos, salía intempestivamente de la cola y lograba impactar de manera violenta con su vehículo a nuestro peludo protagonista… Si… Así como lo oyen… Atropellaron a Yorsua Molto von Berger Swahsteiger Primero, mejor conocido como Yorsua.
Sin haberse percatado de nada de lo que acababa de suceder, Don Nito Eslava y su esposa se alejaban… Y con ellos Pelusa… Mientras tanto… El golpeado cuerpo de nuestro pobre Yorsua yacía tirado en medio de aquella avenida… Los carros lo esquivaban y nadie se tomaba la molestia de recogerlo… Unos minutos después llegaban sus amigos, los miembros de aquella banda de perros cacri… El primero en acercarse fue Peluche, el noble perrito mestizo blanco, visiblemente afectado por lo que le había pasado a su jefe, no paraba de llorar mientras intentaba despertarle.
PELUCHE: “Pelusa… Snif… Snif… Snif… Pelusa… Jefecito… Despierta… Abre los ojos… Vamos Pelusa… No nos hagas esto… No nos abandones”
Otro que no pudo ocultar el dolor que le producía ver aquella escena era el segundo abordo dentro de aquella organización delictiva de canes, nos referimos a Piraña.
PIRAÑA: “Nada Peluche… Snif… Snif… Snif… El jefe ha muerto… Fíjate que no respira ni nada… Pelusaaaaaaa…. Pelusaaaaaaa… Jefeeeeeeeee… ¿Por qué te pusiste a perseguir a ese carro como loco?... Fíjate lo que te pasó… Nooooooooo”
Sinceramente, no podemos con tanto… ¿Será que esta historia llegó hasta aquí? ¿Es este el Final “De Mendigo a Millonario?