CAP I
NARRADOR DE FUTBOL: “Minuto 45 de la segunda parte… Es la final del Mundial de fútbol Brasil 2014… La Vinotinto, es decir la selección de Venezuela, empata a cero goles hasta ahora con Italia en la gran final… Ha sido un partido muy duro para los nuestros… Italia es un gran equipo y nos ha puesto en aprietos en varias oportunidades… Saque de banda a favor de Venezuela… La pelota llega a los pies de ese joven talento criollo… Nos referimos a Esquilachi Ramírez… El número 10 merideño toma el balón… Lo transporta con gran clase… Se desmarca con agilidad de la férrea defensa a zurrí… Se saca a uno, se saca a dos, va por el tercero y no lo pueden detener… Entra al área contraria… Amaga… No la centra… Llega hasta el punto penal… Sale el portero… Esquilachi lo elude… Dispara al aaaarcoooo y… Entro, entro, entro, entrooooo… Goooooooooollllll… De Venezuelaaaaaaa… Goooooooooollllll… De Esquilachi Ramírez… Minuto 46 del segundo tiempo… En la gran final del Mundial de fútbol Brasil 2014… Venezuela derrota a Italia un gol por cero… Ya no queda tiempo… El árbitro en este preciso instante señala al centro de la cancha… En el imponente estadio Maracaná de Río de Janeiro… La Vinotinto es campeona del mundo… Venezuela vence a Italia y todo se lo debemos a un solo jugador… Es de Mérida y su nombre es Esquilachi Ramírez señores”
La locura invadía las gradas del estadio Maracaná, fanáticos venezolanos, mezclados con miles de fanáticos brasileños que apoyaban a la Vinotinto, invadían el terreno de juego para levantar en hombros al gran héroe, Esquilachi Ramírez. Todos le abrazan, quieren romper su uniforme para llevarse un pedacito histórico como recuerdo de aquel gran jugador. En Venezuela suena el himno nacional y las caravanas no se hacen esperar, calles congestionadas de vehículos por doquier y un solo nombre es coreado
TODOS: “Esquilachi… Esquilachi… Esquilachi… Esquilachi”
DOÑA ERNESTINA: "Esquilachi… Esquilachi… Esquilachi... Esquilachi… Esquilachi… Esquilachi mi cielo… Despierta… Despierta hijo mío que debes ir a clases… Levántate ya”
Efectivamente, Esquilachi estaba soñando, era solo un sueño lo de la Vinotinto en el Mundial y mientras Esquivel y Farías sigan al frente de la selección, quedará como un sueño de todos los venezolanos.
DOÑA ERNESTINA: “Vamos hijo… Levántate que ya terminaron las vacaciones de navidad y debes ir a clases… Hay que aprovechar el tiempo antes de que la Zona Educativa las vuelva a suspender”
Con estas palabras Doña Ernestina de Ramírez, madre de Esquilachi, le despertaba de ese fantástico sueño y colocaba encima de su cama el uniforme planchadito y el morral con todo lo necesario para el inicio de las actividades académicas.
DOÑA ERNESTINA: “Mi cielo… Te bañas y te vistes… Aquí te traje el uniforme y tu morral… Luego bajas a desayunar… Por favor no tardes que tu papá te va a llevar hoy al colegio”
ESQUILACHI: “Si mamá… Ya voy… Ahorita mismo me baño y… Oooouuuchhh… Mamá… Me duele la nariz… Uy que dolor tan grande… ¿Que tengo?”
DOÑA ERNESTINA: “Déjame ver… Quita tu mano para poder ver bien que es eso… Oh por Dios Esquilachi… Es tremendo barro… Hijo, eso parece un timbre… Ya lo tienes verde… Ven… Déjame quitártelo”
ESQUILACHI: “No, no, no mamá… Déjalo ahí… De verdad no me estorba ni nada… No mamá… Eso duele mucho… Nooooo… Auxiliooooo… Aaaaaayyyy”
De nada sirvieron los gritos del pobre Esquilachi, de un movimiento rápido y sagaz, Doña Ernestina sacaba aquel enorme barro de dos cabezas, que parecía tener vida propia en la nariz de nuestro protagonista. Ya empezaba mal el nuevo año para Esquilachi, hoy debía asistir a las aulas de clases con tremendo esparadrapo en su rostro, para ocultar el hueco que ahora tenía en su nariz.
Unos minutos más tarde, luego desayunar, Esquilachi abordaba el vehículo de su padre para que este le llevase hasta el colegio.
DON AQULINO: “Esquilachi hijo… Se que esto te va a parecer la cuña cursi de la Chrysler… Pero hace tiempo que no hablamos de padre a hijo… Pero en este caso, quisiera que habláramos de hombre a hombre… Esquilachi, Esquilachi… Hijo, quítate esos benditos audífonos y hablemos”
ESQUILACHI: “Si papá… Disculpe… Es que venía escuchando con que explicación van a salir ahora para justificar una nueva derrota del Estudiantes… Dígame papá… Que quiere hablar conmigo”
DON AQULINO: “Bueno hijo… Tu mamá y yo hablábamos sobre ti… Que ya eres todo un hombrecito y no nos has llevado la primera novia a la casa para que la conozcamos… Sabemos que esta niña… Ana María… Te dejó muy marcado, pero debes seguir adelante… Tu mami y yo pensamos que tal vez ya era hora que pases la página y dejes de estar tanto tiempo con tus amigos y busques una noviecita, como hacen todos los chamos de tu edad”
ESQUILACHI: “Papá por favor… No me haga pasar por esta pena… Yo ya me olvidé de esa chama… Y por ahora estoy dedicado al fútbol… Es más papá… ya llegamos al colegio… Aquí me quedo… Chao… Bendición”
De un solo trancazo Esquilachi cerraba la puerta del carro de su padre y se disponía a entrar al prestigioso colegio San Tiro Fijo, hoy iniciaban las clases nuevamente y una gran cantidad de nuevas aventuras estaban por llegar a su vida.
Pero ya va, un momento… ¿Qué fue todo lo que pasó en nuestra ausencia?... ¿Cómo es eso que ahora Ana María Bora, la bella niña que le había quitado el sueño a nuestro Esquilachi, ya no está? ¿Que le prepara el destino al protagonista de esta historia en la segunda temporada? Las respuestas mañana, en el segundo capítulo de: Llevo la Pegada.