LAS NUEVAS AVENTURAS DE CANDY CANDY (Presiona aquí para el audio)


CAP III

El capítulo de hoy se titula: “Pónganme donde hay, de lo demás me encargo yo”

Son las siete y media de la mañana, el reloj despertador de Candy Candy suena frenéticamente mientras la linda y despelucada señorita sigue entregada a los brazos de Morfeo. Debe estar soñando algo bueno, desde hace rato se ríe dormida, balbucea algunas palabras que no logramos descifrar con claridad.

CANDY CANDY: “Ji, Ji, Ji… Andáte a la mie… Ji, Ji, Ji… No Anthony… Me hacés cosquillas… Ji, Ji, Ji… Tenés los labios fenómeno”

Seguía sonando el despertador y por fin Candy Candy abre los ojos repentinamente, frente a ella estaba su fiel perrito cacri Clint, lamiendo su rostro desesperado para que ella despertase.

CANDY CANDY: “Clint… ¿Qué hacés pasando tu lengua por mi frente?... Oh no… Santa Maradona… Se me hizo tarde para ir a clases… Me quedé dormida… Que sueño más loco el que tuve… Mejor no se lo cuento a nadie para que se me haga realidad… Debo apurarme… Voy a ver si logro entrar a la segunda hora”

Moviéndose tan rápido como podía Candy Candy se dio una ducha y se vistió para salir rumbo a la facultad. En la sala de la residencia estudiantil se topa con la Señorita Pony.

PONY: “Candy Candy… Mijita… Ven un momento… Necesito pedirte dos favores”

Aunque iba realmente apurada Candy Candy no pudo negarse a escuchar que era lo que solicitaba la dulce viejita.

PONY: “Primero necesito que recuerdes no retrasarte con el pago del alquiler… Tengo un montón de gente detrás de esa habitación y si no me pagas al día debo pedirte que la desocupes de inmediato… Una cosa es la amistad y otra los negocios”

CANDY CANDY: “Tan dulce y buena gente la viejecita ¿No?... No se preocupe Señorita Pony… Ya mañana me depositan… ¿Cual es el otro favor?”

PONY: “Bueno mijita linda… Quería ver si me puedes acompañar esta tarde al consultorio del doctor Archibald Galeno… Tengo sesión de fisiatría para la terrible hernia que me viene aquejando en la columna y necesito que me ayuden… Recuerda que soy una pobre anciana desprotegida en este mundo y no tengo quien vele por mí”

Poniendo ojos del gato con botas y conmoviendo los nobles sentimientos de Candy Candy, ya la Señorita Pony lograba convencer a la protagonista de esta historia. Ahí estaba la viejita, encorvada, quejumbrosa y tomándose la espalda con su mano derecha.

CANDY CANDY: “Está bien Señorita Pony… Yo la acompaño… Cuente conmigo que yo no la dejo morir… Esta tarde yo la llevo a su consulta”

Al otro lado de la ciudad, específicamente en la imponente tienda por departamentos El Rey de la Colina, se encuentra Anthony Colina, gerente encargado e hijo del dueño, acomodando unas cajas en el depósito junto a su mejor amigo y empleado Charles Vergara. Charles no solo era amigo de Anthony, era también el baterista de la agrupación Los Indigentes Buena Gente, banda de rock que ambos habían fundado y a la que dedicaban sus mayores esfuerzos.

ANTHONY: “Pues si Charles… Anoche hablé con mi papá para que nos financie la grabación de nuestro primer video en el toque que tenemos este fin de semana en el Valle… Vamos aprovechar el gentío que va a estar allí presente para mostrar al mundo todo nuestro talento”

CHARLES: “Uuuuffff… Que bien chamo… Y mira Anthony ¿Es verdad que ya tu papá está moviendo todas las palancas para que nos pasen ese video por MTV?”

ANTHONY: “Pues así me dijo el viejo… Si en las radios de Mérida hay payola, yo supongo que en MTV también… Es cuestión de bajarse de la mula con los productores y esos nos suenan… Recuerda que por la plata baila el perro”

Palabras lapidarias y muy acertadas las del muchacho de la película.

CHARLES: “Por cierto Anthony… Sabes que anoche me llamó Patty Zorreta… La chama de Enfermería con la que estoy saliendo… Me dijo que va a llevar para el concierto a una amiga de ella que puede cuadrar contigo… Una tal Candy Candy… Me dice que es una argentinita que te puede gustar y bueno… Uno nunca sabe mi pana”

ANTHONY: “No se Charles… La última chama argentina con la que estuve saliendo solo le gustaba la cumbia villera y eso de verdad no va conmigo mi brother… Yo estoy buscando alguien que por lo menos disfrute de Soda Stereo como lo hago yo… No se… Que tenga buenos gustos musicales”

Ya son las 2 de la tarde y a esta hora nos encontramos a la Señorita Pony quien viaja acompañada de Candy Candy en un taxi rumbo a la clínica donde será atendida. Candy Candy lleva puestos los audífonos de su MP3 a todo volumen.

CANDY CANDY: “Yo te prefiero… Fuera de foco… Inalcanzable eh… Yo te prefiero irreversible… Casi intocable ehTus ropas caen… Lentamente…”

El ensimismamiento musical de la linda chica es interrumpido por la gangosa voz de la Señorita Pony.

PONY: “Candy Candy… Por todos los cielos… Quítate esos aparatos de las orejas y ayúdame que ya llegamos… Por favor paga la carrera que no tengo sencillo”

Después de bajarse de la unidad de transporte, ambas ingresan a la lujosa clínica El Prurito, donde tenía cita la Señorita Pony.

PONY: “Ven Candy Candy… Aquí es… Consultorio del Doctor Archibald Galeno… Creo que no tenemos a nadie por delante”

En ese momento la secretaria del doctor les recibe y de inmediato les hace pasar al consultorio. Al ingresar son recibidas por el mismísimo Doctor Galeno.