LAS NUEVAS AVENTURAS DE CANDY CANDY (Presiona aquí para el audio)


CAP XXIII

EL CAPÍTULO DE HOY SE TITULA: “SUÉLTAME GORILA… QUE ME SUELTES GORILA… SUÉLTAME GORILA… QUE ME SUELTES GORILA”

ANTHONY: “No solo hubiéramos sido nada sin ustedes sino con toda la gente que estuvo a nuestro alrededor… Algunos siguen hasta hoy… Gracias… Totales”

Terminaba de dar su concierto la súper banda IBG o Los Indigentes Buena Gente, ya era viernes en la noche y como recordarán ese era el día en el que Anthony se presentaba en la hacienda “Mi Conuquito” del Doctor Hipoclorito Galeno, padre del Doctor Archi y en la que supuestamente, después de dicho concierto, se reunirían para finiquitar todo lo concerniente al cupo de la Facultad de Medicina que tanto anhelaba el pobre Anthony.

ARCHI: “Muy bien… Bravo… Bravísimo… Tremendo concierto se han lanzado muchachos… Ni U2 lo hubiese hecho mejor… No entiendo como no han ganado ustedes su primer Grammy”

ANTHONY: “Ehhhh… Este… Muchas gracias Doctor Archi… Gracias por los aplausos y todo el apoyo… Pero debo confesarle que me preocupa algo… No he visto por ninguna parte a su papá… Al decano de la Facultad… Al Doctor Hipoclorito… Recuerde que habíamos quedado en que este agasajo era para él y así podríamos discutir lo de mi cupo para Medicina”

ARCHI: “Cónchale… Si es verdad Anthony… Lamentablemente mi señor padre no pudo venir a última hora porque le dio un repentino ataque de Pitiriasis y el pobre viejo se ha quedado en su casa… Pero tranquilo chamo… Eso ya está más que hablado… Yo le voy a contar el bonito gesto que tú has tenido y seguramente no habrá problema para darte ese cupo… ¿Qué te parece si ahora dejamos que la fiesta continúe y disfrutamos de la sorpresa que tengo preparada a continuación?”

Y así, sin anestesia ni nada, emergían detrás de unas cortinas un grupo de 5 muchachas con muy poquita ropa que se montaban en la tarima donde hace unos minutos había estado tocando la banda. Estas exóticas chicas empezaban hacer unos bailes de lo más provocadores, se movían de manera insinuadora y no dejaban de mirar a nuestro Anthony Colina.

ANTHONY: “Pe, pe, pe, pero Doctor Archi… ¿Qué significa esto?... Usted no me había dicho nada sobre este asunto… ¿Qué se supone que debo hacer?”

ARCHI: “Ahhhh bueno… Pues tú verás si les lees un cuento de caperucita… Esto es parte de la fiesta mi buen amigo… Disfrútala”

ANTHONY: “Pero Doctor… Yo soy un hombre comprometido… Yo tengo mi novia… Y a ella le debo respeto”

ARCHI: “Esta si que es buena… Se metió a monje Anthony… Ni que fueras hacer nada malo… Esas chicas solo quieren bailar un rato… Anda, ve a bailar… ¿Qué hay de malo en mover un poquito el esqueleto?... Anda chico… No las dejes bailando solas…. Además… Te garantizo que nadie se va a enterar de esto”

Y empujando a Anthony hacia donde estaban aquellas tentadoras demonias, el Doctor Archi se encargaba de darle forma a su maquiavélico plan, mientras sonreía y veía a Anthony moverse como una licuadora, el pérfido médico sacaba su teléfono y empezaba a echar fotos como loco.

Vamos a dejar por un momento esta “incómoda” situación por la que está pasando el “pobre” Anthony en aquella hacienda y vayamos unos kilómetros hacia el norte, específicamente en la ciudad, en la residencia estudiantil El Hogar de la Señorita Pony Candy Candy se encuentra a esta hora en la sala viendo la novela junto a la arrugada viejita.

CANDY CANDY: “Se lo venía diciendo Señorita Pony… El papel de vieja verde se lo volvieron a dar a Mimi Lazo… Esa pobre señora no haya en que palo ahorcarse… ¿Señorita Pony?... Señorita….”

Una vez más la viejita Pony sucumbía ante el sueño, no pasaba 5 minutos frente al televisor y ya la abuela caía rendida como si le metieran un coctel de barbitúricos.

CANDY CANDY: “Pero que pelotudez… Me volvió a dejar hablando sola la viejita”

Justo en ese instante llega un PIN del doctor Archibald Galeno, mejor conocido como el Doctor Archi, al teléfono de Candy Candy

CANDY CANDY: “Ya empezó a fastidiar otra vez el doctor este… ¿Qué querrá ahora?... ¿Uhmmmm?... ¿Qué dice aquí?... “Esto es lo que está haciendo tu novio a esta hora”… Y hay una foto…. Uy su mad…. Es una foto de Anthony… Snif, snif, snif… Y está abrazado por una tipa con pinta de todo menos de buenecita… Snif, snif, snif… ¿Pero por qué?... ¿Por qué?... Snif, snif, snif”

Al escuchar aquella lloradera que tenía Candy Candy, la Señorita Pony despertó repentinamente.

PONY: “¿Pero que pasa?... ¿Qué son todas esas lágrimas y mocos Candy Candy?... ¿Por qué estás llorando?... ¿Volvió Cegarra al Estudiantes?”

CANDY CANDY: “No Señorita Pony… No es eso…Es que me acaban de llegar estas fotos de mi novio Anthony… Mírelas usted misma… Y todo esto es muy raro… Él me dijo que solo iba a tocar en el concierto”

PONY: “Pues yo si lo veo tocando… Pero está tocando bajo… Yo te venía diciendo… Ese tipo es tremendo bichito… Deberías llamarlo ya mismo y que te de una explicación… Vamos a ver si es tan cara de tabla como para negártelo todo”

Haciéndole caso a la Señorita Pony, Candy Candy toma su teléfono y marca de inmediato al número de su novio Anthony.

CANDY CANDY: “Está repicando… Vamos a ver si me contesta… Ehhhh… Aló… ¿Si?... ¿Aló?... ¿Quien habla?”

MACNOLIA: “Aló… Si dígame a la orden… Aquí habla Macnolia Igüarán… Mejor conocida como la mar sin fondo… ¿En qué puedo servirle?”

CANDY CANDY: “Disculpe señora mar sin fondo… Estoy llamando a mi novio Anthony… ¿Es usted tan amable y me lo comunica?”

MACNOLIA: “¿Quién?... ¿Anthony?... Uyyyy no… Mire… Ese sardinito está bailando como loco… Mejor déjele un mensaje o llámalo mañana porque ahorita va a estar muy ocupado”