
CAP XVI
Este era el sonido al que ya se estaba acostumbrando el extraterrestre comptoniano de nombre Oxiuro Beta, si, el sonido de la ovación, el sonido de los aplausos. Ya el grupo de teatro merideño Las Tablas en la Cabeza, tenía diez días de presentación continua en el teatro municipal de Chichiriviche en el estado Falcón, la obra Los Hombres son de Marte y las Mujeres son de Venus era un rotundo éxito, la crítica especializada no paraba de elogiarlos y ya se comentaba en la prensa nacional sobre la presencia de un extraordinario actor de origen extranjero que se llevaba todos los créditos. Ese famoso actor no era otro que nuestro teniente Oxiuro, a quien nos encontramos justo en este momento en plena presentación mientras recita su última línea de la obra.
OXIURO: “Mal per me che m’affidai… Mal para mí que me fie de las profecías del infierno… Aughhh”
Qué estilo, qué performance, qué derroche de talento el de Oxiuro al presentarse en escena, con esas última línea cerraba su parlamento y como ya era costumbre la ovación no se hacía esperar, le lanzaban flores sobre la tarima, era la locura.
VANESSA: “Oxiuro… Qué nota… Nunca imaginé que resultarías ser tan buen actor… ¿Qué planes tienes?... ¿Qué vas hacer esta noche?”
OXIURO: “En realidad nada… No tengo ningún tipo de plan… Cheo me está invitando a un paseo para buscar unas matas que él llama flores de la felicidad, pero de verdad no me interesa… ¿Por qué?... ¿Por qué lo preguntas?”
VANESSA: “Bueno… No sé… Me da como pena… Pero bahhh… Ahí voy… ¿Te gustaría acompañarme está noche a la playa?... Siempre he querido bañarme de noche en el mar y cómo mañana ya nos vamos, pues no quería desperdiciar esta última noche… ¿Qué dices?”
OXIURO: “Glup… Bueno, pues… ¿Hay que llevar traje de baño?”
Una hora más tarde, en medio de la inmensidad de la costa falconiana, nos encontramos en la oscura orilla de la playa a dos personas dispuestas a meterse al agua.
VANESSA: “Jajajajajaja… Vente Oxiuro… No seas tímido… El agua está divina… Métete, anda… Tranquilo que no hay tiburones”
OXIURO: “Es que lo tiburones es lo que menos me preocupa… De donde yo vengo los tenemos en peceras domésticas… En cambio si me dan miedo los atunes… De donde yo vengo, los atunes son súper feroces peces capaces de comerse a cualquiera de nosotros”
VANESSA: “Insisto… Jajajajajaja… Ustedes los maracuchos si tienen cosas raras samo… Nada oxiuro… No te preocupes que tampoco hay atunes… No te hagas el rogar y métete al agua… Ven que está riquísima”
Sin poder negarse ante aquella hermosa mujer, no le quedó otra a Oxiuro que quitarse la franelita y proceder a meterse en las tibias aguas de las paradisiacas playas de Morrocoy.
Ahí le vemos a ese par de tórtolos, jugueteando mientras se sumergen, hay miradas lascivas, caricias inevitables, sensaciones adrenérgicas, en fin, todo se presta para que Oxiuro tome la palabra:
OXIURO: “Vanessa… Vanesita… Creo que el momento es propicio para hacerte una importante pregunta… Por favor responde a lo que te quiero preguntar”
VANESSA: “¿Una pregunta?... ¿Qué será Oxiu?... Dime… Pregunta lo que quieras”
OXIURO: “¿Te gustaría ser mi novia?... Me gustaría saber si te quieres empatar conmigo”
VANESSA: “Wooouuuu… Que emocionante… Por eso es que me encantas Oxiuro… Porque estás súper chapado a la antigua… No me pedían el empate desde que estaba en sexto grado… Por supuesto que si… Claro que yes… Si quiero ser tu novia Oxiuro”
Y ahí, en medio de la espectacular playa, se dio el primer encuentro cercano del cuarto tipo. Por primera vez un humano y un extraterrestre se relacionaban más allá de lo que comúnmente se ha conocido, son ustedes testigos de algo que ni remotamente ha tenido conocimiento la NASA, esta es una verdadera primicia.
Vamos a dejar a este par de enamorados interplanetarios y volvamos rápidamente a Mérida, específicamente al páramo de la Culata, donde en un oscuro paraje boscoso se encuentra estacionada la portentosa nave espacial La Zamura 1, proveniente del planeta Compton.
En su interior está ajustando unas piezas del tren de aterrizaje el comandante Helminto, quién es sorprendido por el sonido del teléfono protoplasmático fotosintético.
HELMINTO: “¿Aló?... ¿Sí?... Buenas noches… A la orden”
SEMOLA DURUM: “Comandante Helminto… ¿Cómo está?... ¿Cómo me le va?... ¿No está ocupado cierto?”
HELMINTO: “Generala Sémola Durum… En lo absoluto… No estoy ocupado… Dígame en que puedo servirle… Usted sólo ordene que yo obedezco”
SEMOLA DURUM: “Comandante Helminto… En el seno del comandancia general del planeta Compton, hemos estado estudiando los planes que llevan ustedes a cabo en ese feo planeta Tierra… Y hemos llegado a una importante conclusión para ser ejecutada en la brevedad… Sabemos muy bien que el teniente Oxiuro ha estado saliendo solo al exterior para realizar trabajo de investigación… El pobre teniente ha arriesgado su pellejo exponiéndose a esos peligrosos humanos y el valor es incalculable para nosotros… Pero consideramos que es momento de echarle una ayudita… Es por eso que queremos solicitarle que a partir de mañana usted empiece a seguir al teniente Oxiuro sin que él se dé cuenta, de esa manera no entorpecemos su importante labor… Usted lo sigue y está pendiente que todo se desarrolle con normalidad… ¿Estamos?”