CAP XVI
Es un nuevo día en la ciudad, en las instalaciones del prestigioso colegio San Tiro Fijo todos los estudiantes toman nota de la clase en desarrollo, todos menos Esquilachi Ramírez, el muchacho tiene la mirada perdida, una mueca extraña adorna su rostro, es una especie de sonrisa mezclada con placer y sorpresa, es la cara de un hombre enamorado.
Esquilachi no sale aún de su asombro, hace apenas pocas horas había besado por primera vez a la mujer con la que soñaba dormido y despierto las 24 horas del día. Si cerraba sus ojos y se concentraba podía sentir con exactitud el sabor de sus labios, percibir el olor de su piel y escuchar el sonido de sus palabras.
El viaje intergaláctico que en ese momento desarrollaba nuestro protagonista fue interrumpido cuando abrió la puerta del salón de clases la profesora Carmen Mitocondria, directora en jefe del colegio.
PROF MITOCONDRIA: “Buenos días bachilleres… Quería comunicarles que su compañero de clases Whalid Al-Bajadmamad, no podrá asistir esta semana al colegio debido a una fuerte contaminación con cólera que sufrió por comer pepitonas picantes con galletas de soda… Vamos a estar muy pendiente de su avance clínico y esperamos que se recupere pronto”
Esquilachi y Atkinson sabían muy bien que eso era totalmente falso, era la versión oficialista de los hechos, era la mentira necesaria para salir del paso. Todos sabemos muy bien que Whalid o el “Turco” como también se le conoce está encanado, tras las rejas por andar de desadaptado social.
Cuando suena el timbre del recreo Atikinson intenta abordar a su querido amigo del alma, fue imposible, Esquilachi ya se había adelantado, caminaba totalmente absorto mirando su teléfono celular. Eran las nueve de la mañana cuando empezaron a llegar los PIN a su aparato.
Era Camila Pomodorota la que escribía, nervioso aún y sin dar crédito a lo que sus ojos observaban, el muchacho leía cada línea de aquel mensaje como si la mismísima Camila se los estuviese leyendo a su lado.
CAMILA: “Hoooolllaaa mi cielo… Gracias por una noche fantástica… Imagino que debes estar en clase de Fluídos o Termodinámica… No te quiero interrumpir demasiado, pero me encantaría que pudiésemos ir hoy al Milenium… Hay un sitio buenísimo que se llama Kafe Kolao… Venden unos frapuccinos espectaculares y que mejor que ir a tomarme uno con mi novio… ¿Te parece?”
Esquilachi no daba crédito a lo que sus ojos estaban leyendo “Mi cielo”… “Ir al Milenium”… “A tomar frapuccino juntos”… “Novio”… Esto de verdad le estaba ocurriendo… Tenía novia… La chama gustaba verdaderamente de él… Y era una mujer con todas las de la ley… Mayor y linda estudiante de Odontología… Definitivamente esto era de contarlo y no creerlo.
Inflando el pecho como un palomo, con le corazón latiendo a 300 latidos por minuto, Esquilachi le respondió.
ESQUILACHI: “Nos vemos en el Milenium a las 5… Mi vida bella”
Esto que le estaba pasando a Esquilachi le había dado mucha confianza en si mismo, se sentía el hombre más adulto y desarrollado del colegio, miraba a sus compañeros como si fueran unos pobres pre adolecentes sin experiencia en la vida. Uno de los que captó aquel cambio fue el sangri pesado del Ramón Mamón:
RAMÓN MAMÓN: “Miren el tumbao de burro con sueño al caminar… ¿Qué pasó Esquilachi?... ¿Ahora te dicen Pedro Navaja?”
ESQUILACHI: “Mira Ramón Mamón… Deja de fastidiarme si no quieres que me transforme en tu verdadero Pedro navaja ¿Ok?... Fuera de aquí… Piérdete si no quieres sufrir las consecuencias que ya sufrió tu amiguito el “Turco”
Dios mío que cambio, fue tal la firmeza y seguridad que mostró Esquilachi al hablarle a Ramón que este tragó grueso y se retiró antes de comprobar la furia de un hombre enamorado.
Ahí iba Esquilachi caminando por los pasillos del colegio, con cara de pocos amigos, resoplaba con mucho estilo su copete y llamaba la atención de todos sus compañeros de clase… Definitivamente era otro… La experiencia de anoche lo había convertido en un hombre de mundo… Bajó hasta el cafetín del colegio… Se ubicó en la barra… Todos los allí presentes se retiraron espantados con su actitud… Y pegando dos gritos llamó a Germán, el encargado del cafetín.
ESQUILACHI: “Germán… Germán… Un cuartico de leche por favor”
Sabemos que el capítulo de hoy quedó medio chucuto, pero el hijo de Jairo tuvo tos toda la noche y debido al trasnocho las ideas no fluyeron como se esperaba… Para mañana les prometemos un capítulo más impactante, más emocionante de LLEVO LA PEGADA.