CAP XVII
Tal y como habían acordado, la nueva parejita de novios se encontraban en el lugar y hora indicados.
Que cuadro más romántico, que lindos se veían, tomados de la mano, en plena feria de comida del centro comercial, disfrutando de los manjares que ofrece Kafe Kolao… Ahhhhhh… Ver a Esquilachi y su novia Camila daban ganas de volverse a enamorar.
Sin embargo, Esquilachi sufría internamente, sentirse así de bien junto a la mujer de sus sueños, haber encontrado por fin el amor de su vida y estar consiente que en parte mentía descaradamente sobre su verdadera edad y su condición académica.
Es por ello que nuestro Esquilachi había tomado la sabia decisión de hablar con la verdad, decirle todo, absolutamente todo a Camila Pomodorata, total, si la chica de verdad lo quería, le aceptaría siendo mucho menor que ella y no importaría en lo más mínimo que aún estuviese estudiando 5to año de bachillerato.
ESQUILACHI: “¿Te gustó la mil hojas chilena?... Yo soy un experto catador de frapuccinos y te puedo asegurar que en ningún otro sitio los preparan igual”
CAMILA: “Que rico todo Esquilachi… Gracias por invitarme… El sitio está espectacular… Lástima que Amalgama no quiso venir… Ella cree que Kafe Kolao para ser perfecto solo le falta vender huevos chimbos”
Esquilachi toma aire y se prepara para cantar, como el finado Pavarotti, toda la verdad sobre su vida.
ESQUILACHI: “Camila… Es hora de que sepas algo muy importante… Solo espero que me entiendas… Ya no lo puedo ocultar más”
Justo en ese momento un grupo de muchachitos, estudiantes todos de bachillerato, pasaban por uno de los lados de la mesa donde Esquilachi y Camila estaban sentados.
CAMILA: “Uuuyyyyssshhhh… Disculpa Esquilachi… Pero si hay algo en la vida que no soporto son los estudiantes de bachillerato… Son tan híperquinéticos… Tan fastidiosos… Tan inmaduros… Estoy clara que yo también pasé por esa etapa… Pero no puedo con ellos… Hay dos cosas que detesto en la vida: La narración de fútbol de los locutores mexicanos y los carricitos de bachillerato… Disculpa mi cielo… ¿En que estábamos?... Ay si… Me ibas a confesar algo muy importante… Soy toda oídos… ¿Qué me ibas a decir?”
ESQUILACHI: “Ahhh… Ehhh… Ahhh… Te iba a decir que la situación de Estudiantes es tan grave, que ya está a un solo punto del descenso”
Al otro lado de la ciudad, a esta misma hora, en la Facultad de Odontología sigue el trabajo de Amalgama Portillo sobre la dentadura de su paciente Atkinson Pérez, recuerden que este se había ofrecido para que la estudiante universitaria practicara con él a cambio de una importante suma de dinero.
ATKINSON: “Ahhhhgggg…. Ahhhhgggg… Duele chama… Duele muchísimo”
AMALGAMA: “Ve que molleja Atkinson… Dejá de ser tan gallina y portáte como un hombre… Estáis peor que Jairo Duarte la vez que le aplicaron anestesia pulpar y sentó de nalgas a la odontólogo que lo puyó”
ATKINSON: “Uy chama… Esto es demasiado fuerte para mis nervios… Yo no sabía lo que significaba la palabra tortura hasta que la conocí a usted”
AMALGAMA: “De todos modos ya falta poco para que terminemos… Ve que la próxima semana nos enviaron hacer trabajo comunitario en los colegios y liceos de la ciudad… Así que ya no me va hacer falta practicar con vos… Ahora los tratamientos los aplicaremos sobre los chamitos de bachillerato”
¿Están pensando lo mismo que nosotros?... ¿Se imaginan?... Nooooo… No creemos que Esquilachi tenga tan mala suerte… o ¿Si?... Bueno… Ni modo… Habrá que esperar el desenlace de esta historia.
De momento volvamos al Centro Comercial Milenium… Feria de comida… En la barra de KAFE KOLAO Esquilachi termina de pagar la cuenta.
CAMILA: “Gracias Esquilachi… De verdad la pasé muy bien mi cielo… Me siento cada día más identificada contigo… Espero que nunca cambies y que este sentimiento crezca más y más”
Se acerca Camila a Esquilachi y le planta tremendo besote en sus labios.
CAMILA: “Que es esto Esquilachi Ramírez… ¿Qué me has hecho?... Bueno… Te dejo… Me vinieron a buscar unas amigas que vamos a estudiar en casa de Amalgama para un parcial de mañana… Supongo que te vas en tu camioneta… Hablamos más tarde… ¿Te parece?”
ESQUILACHI: “¿Cual camioneta?... Cof, cof, cof… Ahhhhhh si… La camioneta… Bueno mi vida… Te llamo más tarde… Cuídate y que te rinda esta noche con tus amigas”
En medio de un mar de suspiros y besos ambos tórtolos se despidieron, ya sólo en la salida del centro comercial, Esquilachi cayó en cuenta sobre su triste realidad. No cargaba ninguna camioneta y como si fuera poco los tres lochitas que llevaba en su cartera las había empleado para pagar la cuenta, así que se había quedado limpio y ahora no tenía plata ni para la buseta.
Pobre Esquilachi, no le quedó otra que hacer lo que muchos hombres enamorados y limpios hemos tenido que hacer en algún momento de nuestras vidas… Caminar, caminar y caminar… Con los bolsillos vacios, pero con el corazón lleno de ilusión.
Después de 3 horas y media de caminata nocturna, Esquilachi por fin llegaba a su casa.
La primera en recibirlo fue su santa madre.
DOÑA ERNESTINA: “Esquilachi… Hijo… Tu papá y yo necesitamos hablar contigo urgentemente… Parece que la camioneta de tu padre fue vista el sábado en el estacionamiento de una discoteca… ¿Sabrás algo al respecto?”