CAP XXXIII
EL CAPITULO DE HOY SE TITULA: “SE HUNDE EL BARCO MI QUERIDO CAPITAN… SE HUNDE EL BARCO… NO LO DEJE NAUFRAGAR”
Ahí parado, al lado de la puerta de la residencia estudiantil, con cara de loco despeinado y agitando sus brazos de manera amenazante, se encontraba el maléfico Archibald Galeno, mejor conocido como el doctor Archi. Llegaba justo en el momento que Anthony intentaba alertar a Candy Candy del peligro que estaba corriendo y de los recientes descubrimientos que había hecho sobre este personaje.
ANTHONY: “Uy su máquina… Cuidado Candy Candy… Mucho cuidado con este loco… Ya lo supe todo… Estoy aquí para impedir que le hagas a Candy Candy lo que tienes en mente so bestia peluda”
CANDY CANDY: “Pero bueno che… Calmáte Anthony… No tenés por qué alterarte de esa manera… Tampoco creo que sean necesarias las malas palabras”
ARCHI: “Tienes toda la razón mi linda… Pareciera que Anthony está pensando cosas que solo son producto de su imaginación… Y ahora me he convertido en el blanco de todos sus ataques cuando en realidad lo único que he querido es ayudarlo… Darle la oportunidad de ser alguien y de que pueda vivir viviendo”
ANTHONY: “Mira piazo de loco descerebrado… No me vengas con tus juegos mentales que a mí no me vas a enredar… Hazme el favor y le quitas tus pesuñas de encima a MI Candy Candy”
Y así no más, sin mediar palabras, Anthony procedía a caerle como apagando candela al doctor Archi, en un movimiento rápido el jovencito lo tomaba por la camisa y empezaba a darle más palo que a una gata ladrona. Estupefacta, sorprendida y escandalizada con aquella escena, Candy Candy solo pudo manifestar:
CANDY CANDY: “Por San Charly García… deténganse… Anthony… Soltá al doctor… Archi… Dejá de pegarle con tu rostro a los puños de Anthony… Basta… Baaaastaaaaa… Son unos salvajes… Me voy… Me largo de aquí… Voy a estar adentro en mi casa… Qué infantiles son los hombres”
Cerrando la puerta de la residencia estudiantil, Candy Candy dejaba en la calle a este par luchadores… Anthony tenía tomado por el cuello al doctor Archi, que al percatarse de la ausencia de Candy Candy procedió a tomar la palabra.
ARCHI: “Anthony… Anthony… Por favor suéltame para poder explicarte todo lo que está sucediendo con Candy Candy… Por favor suéltame… Déjame explicarte… No te comportes como un animalito”
ANTHONY: “Está bien viejo raro… Lo voy a soltar… Pero júrelo que de aquí nos vamos directamente a la policía para que responda ante la justicia por todas tus fechorías… Tengo en mi poder un pen drive que demuestra el modus operandi de toda la organización mafiosa de tráfico de órganos que tiene en su clínica”
ARCHI: “Anthony… Lo primero que te voy a decir es que no tengo ninguna organización mafiosa de tráfico de órganos… Eso que viste en el interior de las neveras en mi clínica son efectivamente órganos humanos… Pero no son reales y mucho menos son para traficar… Hace poco adquirí la línea de distribución para los Andes de órganos modelados sintéticos de Anatomía… Si… Tal como lo oyes… Son órganos de mentiras… Hechos de latex, gelatina y silicona… Yo se los vendo a las facultades de medicina para su estudio en el área de anatomía… Por eso se ven tan reales… Pero son más falsos que el pelo largo de Irina”
ANTHONY: “Pe, pe, pe, pero… ¿Y toda esa gente que vi en su computadora?… ¿Todas esas solicitudes de órganos para ser trasplantados?”
ARCHI: “¿Trasplantados?... Noooo… Jajajajajaja… En lo absoluto… Esos son padres y representantes de jóvenes estudiantes del primer año de Medicina que me han hecho pedidos de modelados de anatomía para que sus muchachos estudien en la casa…. Jajajajajaja… Cómo se te ocurre que trasplantes”
ANTHONY: “Pe, pe, pero… ¿Y ese viaje a la playa con Candy Candy? ¿Por qué?... ¿Cuál era su objetivo?”
ARCHI: “Anthony… Aquí si necesito que me prestes mucha atención… Gracias a mi pericia como médico pude detectar a tiempo algo terrible… Como te habrás dado cuenta la pobre Candy Candy siempre ha tenido los ojos saltones como los de una iguana… Eso me llevó a pensar que tal vez podría estar sufriendo de una enfermedad peligrosa llamada ojitis aguda lateral amiotrófica… Un horrible mal que lleva inexorablemente a la muerte”
ANTHONY: “¿Y entonces?... ¿Qué pasó?... ¿Qué pudo detectar?... ¿Se va a morir mi flaca hermosa?”
ARCHI: “¿Qué?... Ahhhh no… Gracias a unos estudios clínicos que sólo se pueden hacer en la playa por la presión atmosférica, pude determinar que no era el síndrome que estaba pensando… Solo eran esas horribles camisas y suéteres cuello de tortuga que siempre usa Candy Candy y que le aprietan demasiado el cuello, produciendo de esta manera un pronunciamiento excesivo de los ojos”
ANTHONY: “”Uffff… Gracias al cielo… Qué alivio… Por un momento pensé que la perdía… Disculpe doctor… Disculpe por haberlo juzgado mal… Me dejé llevar por la desesperación… ¿De qué manera podré resarcir todo el daño que le produje tanto física como emocionalmente?”
ARCHI: “No te preocupes Anthony… Los golpes pasan… Lo único que te quiero pedir son tres cositas: Primero, no molestes, en el buen sentido de la palabra, a la pobre Candy Candy… Déjala descansar que se está recuperando del tratamiento… Segundo, deseo que mañana me acompañes en la noche al Popof Club, tengo un partido de croquet y me gustaría que hiciéramos equipo, tranquilo que no van haber apuestas de por medio… Y tercero, quisiera que llevaras el pen drive donde guardaste la información de los órganos… No quisiera que ese tipo de datos cayeran en manos de mi competencia”
ANTHONY: “Lo que usted desee doctor… Estoy en deuda… Además, después de haberle salvado la vida a mi Candy Candy, lo menos que puedo hacer es cargarle el chuco en lo que me pida”
Oh no… Tanto nadar para morir en la orilla… Anthony caía como un aguacate maduro en la terrible trampa que le estaba montando el pérfido Doctor Archi.