
CAP VIII
Luego de aquel suculento almuerzo en casa de Doña Remedios Guillén, el teniente Oxiuro regresaba bien buchón a la súper avanzada nave espacial La Zamura 1, donde le esperaba ansioso su jefe inmediato, nos referimos al comandante Helminto.
OXIURO: “Mi comandante Helminto… He vuelto con valiosa información sobre los terrícolas… Debe prestarme atención… Esto que logré captar con la cámara hectoplasmática de video es revelador… Vamos a verlo de inmediato mi comandante”
HELMINTO: “Por supuesto teniente Oxiuro… Ya era hora que se reivindicara con la fanaticada… Vamos a procesar esas imágenes ahora mismo y descubramos que secretos guardan esos horripilantes seres humanos”
Ahí están ese par de extraterrestres cabezones reproduciendo en sus avanzados equipos de computación aquel fulano video que había grabado más temprano el teniente Oxiuro.
HELMINTO: “Qué raro teniente… Esto se ve muy borroso… ¿Está seguro que grabó bien?... No logro distinguir nada”
OXIURO: “¿Ya le movió el botoncito de traking?... Es raro, porque estoy seguro de haber grabado bien todo lo que vi allá afuera… Oh… Silencio, silencio… Ya tenemos imagen… Por fin se arregló”
DOÑA REMEDIOS: “Ven Bola e Miel… Misu, misu, misu… Mi gatito lindo… Cuanto te adoro… Eres todo un consentido… A ver… ¿Quién tiene cosquillitas?… ¿De quién son esas patitas de grosería?... (Sigue Irina Hablando de fondo)”
HELMINTO: “Teniente Oxiuro… ¿Se puede saber qué significa eso?... ¿Qué clase de broma pesada es esta?... ¿Cómo se le ocurre llegar con un video de una humana anciana jugando con su gato?... Este es el colmo… Ya mismo voy a llevar este caso a la comandancia general… Con usted definitivamente no se puede”
Y cerrando la puerta de su oficina en las narices del pobre teniente Oxiuro, el acusalete comandante Helminto se fue directamente a llamar al planeta Compton. Cinco minutos más tarde sonaba el teléfono interestelar protoplasmático de la habitación del teniente Oxiuro.
OXIURO: “Aló… Si… Buenas tardes”
SEMOLA DURUM: “Teniente Oxiuro… Le habla la generala Semola Durum… ¿Cómo está?... ¿Cómo me le va?”
OXIURO: “Mi generala… Señora, estoy bien, señora… ¿En qué puedo servirle?... ¿Cómo está usted?”
SEMOLA DURUM: “Pues estaba bien hasta que me llegó el reporte del comandante Helminto mostrándome esas ridículas imágenes que usted tomó… Donde aparece una ancianita jugando con un gato”
OXIURO: “Le puedo explicar mi generala… Precisamente eso era lo que……..”
SEMOLA DURUM: “Le soy sincera… Yo estaba esperando otra clase de imágenes… No sé… Algo menos cursi, por no decirle ridículo”
OXIURO: “Claro mi generala… Lo que pasa es que……”
SEMOLA DURUM: “Yo pensé que llegaría con fotos de bases militares terrícolas… No sé… Su armamento… Sus recursos y fuentes energéticas… Pero no… En vez de eso usted llega con un video de una vieja y su gato”
OXIURO: “Por eso precisamente le quiero explicar……”
SEMOLA DURUM: “¡Cállese teniente!!!… ¡Silencio y déjeme hablar!!!... Es una metida de pata inaceptable, pero perdonable… Le vamos a dar otra oportunidad… Sólo una más… Pero si falla, le juro que lo estaremos esperando con ansias a su regreso para aplicar el peor de los castigos… ¿Le quedó claro teniente?... Me comprendes Méndez”
OXIURO: “Comprendido mi generala… No volverá a ocurrir”
Pobre Oxiuro, tremendo regaño que acababan de darle, cabizbajo y bien frustrado apagó la luz de su habitación y se acostó a dormir para tratar de olvidar lo sucedido.
Ya eran pasadas las diez de la noche cuando un extraño ruido proveniente del exterior de la nave espacial despertó al teniente oxiuro.
OXIURO: “Caramba es el extraño terrícola de pelo largo nieto de la noble Doña Remedios… ¿Pero qué hace ahí afuera?... Hola terrícola… Cof, cof, cof… Perdón… Qué tal Cheo… ¿Cómo estás?”
CHEO: “Qué dice mi pana Oxiuro… Qué pasó brother… ¿Estás listo?... Vámonos ya para la rumba de la que te hablé esta tarde”
Oxiuro se quedó pensativo por un instante, estaba dispuesto a rechazar aquella invitación, pero recordó que necesitaba urgentemente ganar puntos con sus jefes y que mejor oportunidad que esta, no solo bajaría a la ciudad, sino que se mezclaría con más humanos y tal vez con algo de suerte podría llegar hasta sus bases militares para así registrar datos importantes que le servirían a la causa extraterrestre.
OXIURO: “Está bien Cheo… Espera un momento mientras me visto”
CHEO: “Si va mi pana… Aquí lo espero… Por cierto brother, qué casa más fumada en la que vives… Jajajajajaja… ¿Quién se las diseñó… Un arquitecto maracucho recién graduado.
Unos minutos más tarde el teniente Oxiuro se escapaba emergiendo a través de la ventanilla de su habitación al exterior de la nave, para pasar desapercibido y no llamar la atención, se había vestido con un jean desteñido vulgar y corriente, una franelita de Placebo y una gorra del Magallanes.
Treinta minutos más tarde el par de nuevos amigos arribaban al lugar en el cual se desarrollaba la fiesta a la que fueron invitados.
OXIURO: “Carama Cheo… Qué sitio más interesante… Qué montón de humanos tan elocuentes”
CHEO: “Ciertamente mi pana… Bienvenido a Birosca Carioca… Usted sólo déjese llevar y disfrute… ¿Ok?... Cómo si lo estuvieran operando”
Y de repente, sin saber cómo ni por qué, el teniente Oxiuro, proveniente del planeta Compton, terminó metido en una olla en pleno patio central de Birosca Carioca.