
CAP VII
Ya amaneció, son las 8 de la mañana y en la súper avanzada nave espacial extraterrestre llamada La Zamura 1, el movimiento es febril. Desde bien temprano se levantó a trabajar el jefe de la misión, nos referimos al comandante Helminto, lo primero que ha hecho es terminar de realizar un diagnóstico completo de los daños sufridos por la nave luego de su aterrizaje forzoso del día anterior, mientras el escaneo se ejecuta el comandante Helminto termina de dar los últimos toques al informe que deberán pasar a su base de mando interestelar en el planeta Compton.
Está a punto de encender el reactor cuántico de movimiento escarpandoliano cuando es sorprendido por el sonido de la puerta de la habitación del teniente Oxiuro.
OXIURO: “Buenos días comandante Helminto… ¿Cómo amanece?... Yo me hubiese levantado más temprano, pero cuaaaaannnnnndodooo… (Bostezo)… Disculpe, pero es que sigo muy cansado”
HELMINTO: “Muy bonito teniente Oxiuro… Muy bonito la hora en que se está levantando… Yo estoy desde temprano tratando de arreglar todos los daños de la nave y usted se levanta a media mañana a meter los pies debajo de la mesa”
OXIURO: “Disculpe usted mi comandante… No fue mi intención levantarme tan tarde… Pero no sé por qué desde que llegamos a este extraño planeta mi cama anti gravitacional se ha hecho mucho más cómoda que de costumbre”
HELMINTO: “Deje de excusarse y vaya de inmediato a preparar todo lo necesario para una nueva camita en el exterior… Necesito que salga a traer nuevos datos sobre esos terrícolas… Esta vez debe llevarse la cámara hectoplasmática de video… Su función es captar la mayor cantidad de imágenes que nos sirvan para adelantar las investigaciones que realizamos sobre esos humanos”
OXIURO: “Comprendido mi comandante… Voy a preparar todo y en minutos estaré en el exterior terrícola para desarrollar nuestros planes”
Efectivamente, media hora después el teniente Oxiuro abandonaba la súper avanzada nave espacial La Zamura 1 y se disponía a tomar en el bosque el mismo camino que había descubierto ayer, esta vez el extraterrestre lucía más confiado y seguro que la noche anterior, parece que quiere llegar rápido a algún sitio, pero a donde.
Mientras tanto, en otro lado de aquel espeso bosque, una dulce viejita ha estado preocupada casi toda la mañana al darse cuenta que su invitado especial desertó antes de que el sol saliera.
DOÑA REMEDIOS: “Cónchale Bola e Miel… ¿Tan malos anfitriones somos?... Ese muchacho se esfumó sin dejar rastro… Pobrecito… Se ve que había aguantado mucha hambre… Bueno… Lo pasado, pasado… Mejor voy a buscar los sellos que me debo tomar a esta hora… No quiero que la ciática me vuelva a atacar de sorpresa”
De esta manera conversaba la noble abuelita Doña Remedios Guillén con su mascota, cuando fue sorprendida por un sonido que provenía de la calle.
DOÑA REMEDIOS: “Ya voy… Un momento… Espere un momentito”
DOÑA REMEDIOS: “Carambolas… ¡Oxiuro!!!… Mi buen amigo, es usted… Aquí en la casa estábamos muy preocupados mijito… ¿Qué me le pasó?... ¿Por qué desapareció así de repente?”
OXIURO: “Lo lamento mucho doña Remedios… Pero tuve que salir de emergencia… Quiero agradecer todas las atenciones que tuvo conmigo anoche… Para el almuerzo de hoy he traído refresco y una bolsa de pan francés”
Durante las siguientes horas aquel extraterrestre infiltrado de nombre Oxiuro Beta estuvo estudiando detenidamente cada movimiento de la inocente abuelita, qué hablaba, que hacía, que gesticulaba… No conforme con ello también estuvo grabando con su cámara de video cada cosa que le llamaba la atención, como por ejemplo los ágiles movimientos del pequeño gatito Bola e Miel.
DOÑA REMEDIOS: “Oxiuro… Mijito… Pasa al comedor que el almuerzo está servido”
Justo cuando estaban a punto de despresar aquel delicioso pollo asado que estaba en la mesa, suena la puerta de la casa.
DOÑA REMEDIOS: “Tranquilo muchacho… Ese debe ser mi nieto Cheíto que llegó para el almuerzo… Es medio loco, pero así lo queremos en la familia y es muy buen estudiante de la escuela de Medios Audiovisuales… Cheíto… Cheo… Venga, pase… Aquí estamos”
CHEO: “Qué pasó abuela… Ción…”
DOÑA REMEDIOS: “Dios me lo bendiga… Mire Cheo… Este es un amigo… Conozca a Oxiuro… Un nuevo vecino que se acaba de mudar por esta zona”
Oh no, esto sí que no estaba en los planes del teniente Oxiuro, él solo quería pasar un día diferente con aquella dulce abuelita y su gato con quienes disfrutaba tanto, pero ahora un nuevo personaje se hacía presente y podría echarlo a perder todo. Por debajo de la mesa, sin que nadie lo notara, Oxiuro montaba una vez más su pistola desmenuzadora protoplasmática 500, ya estaba preparado para utilizarla cuando aquel joven que acaba de llegar tomó la palabra.
CHEO: “¿Oxiuro?... Jejejejeje… Perro chamo, qué nombre tan feo… Mira brother, una pregunta ¿Tu no serás familia, hermano, primo, no sé… De un chamo que trabaja en la Radio?... El pana se llama Ferrer, Ricardo Ferrer, es igualito a ti… Y habla más o menos así”
OXIURO: “No, no lo conozco… Su nombre me suena, pero no lo conozco”
CHEO: “Nada… Entonces disculpa que te haya comparado mi pana… Pero es que son idénticos… Bueno… Cambiando de tema brother… ¿Qué vas hacer esta noche?”
OXIURO: “Debo ir a la nave interestelar con las pruebas de estudio para aplicar el rayo fotónico…. Cof, cof, cof… Perdón, disculpen… Nada, no voy hacer nada… No tengo planes”
CHEO: “Fino… Entonces usted es el indicado me panela… Prepárese que esta noche me vas acompañar para una fiesta de la promoción de unos panas”