UN CUENTO NAVIDEÑO DE OTRO MUNDO (Haz Click aquí para el audio)


CAP XXV

VANESSA: “Entonces no eres la familia de Oxiuro… Me dices que en tu vida has ni siquiera oído hablar de ese individuo… Qué raro… Pero es que son igualitos… Ya sé… Seguramente eres de Maracaibo también… Anda, dime… ¿Eres maracucho verdad?”

HELMINTO: “Ehhhh… Sip… Si soy maracucho… ¿Cómo lo adivinaste?”

VANESSA: “Es que tienes toda la pinta… Es más… Hay una forma infalible para confirmarlo… A parte de haber notado que traes suéter y bufanda a las 12 del medio día con esta pepa e´ sol… Dime cuál es tu nombre”

HELMINTO: “Mi nombre es Helminto Duvalcaín Alfa Épsilon”

VANESSA: “¿Viste?... Yo no me pelo… Sólo un maracucho se puede llamar Helminto”

Esto que acaban de escuchar, está pasando en vivo y directo en el prestigioso cafetín de la facultad de Medios Audiovisuales, Vanessa Chourio ha abordado repentinamente al desconcertado comandante Helminto, no tiene ni la menor idea la linda señorita que ese es precisamente el extraterrestre al que le han asignado la fea tarea de ajusticiarla, qué ironía tan grande, la víctima congenia con su victimario, es una especie de síndrome de Estocolmo con desconocimiento propioceptivo… Bueno yo me entiendo.

Mientras esto ocurre en medio del campus universitario, nosotros vamos a dirigir nuestra atención a otro campus, en este caso el amplio campus de la Culata, donde a esta hora la generala Sémola Durum establece contacto con el comandante Áscaris Omega, jefe de la misión militar comptoniana que se ocultan tras el lado oscuro de la Luna esperando la orden de atacar.

SEMOLA: “Nave Nodriza… Aquí Zamura 1… Nave Nodriza… Aquí la generala Sémola Durum… Adelante comandante Áscaris”

ÁSCARIS: “Aquí comandante Áscaris Omega… Le copiamos perfectamente Generala… Adelante”

SEMOLA: “Uhhhmmm… Muy bien comandante Áscaris… No hay ninguna novedad… Sólo establecía contacto para probar a ver si estaban pendientes… Así me gusta… Que estén pilas… ¿Ya tienen todas las armas de destrucción masiva cargadas?”

ÁSCARIS: “Generala… Si mi generala”

SEMOLA: ¿Todas las naves de reconocimiento exploradoras tienen gasolina?”

ÁSCARIS: “Generala… Si mi generala”

SEMOLA: “¿Ya toda la infantería, marina y aviación están lo suficientemente abastecidos y portan sus mapas?”

ÁSCARIS: “Generala… Si mi generala”

SEMOLA: “No olvide traerme el cargador del celular que se me quedó por favor”

ÁSCARIS: “Generala… Si mi generala”

Oh no, por lo visto el ataque con posterior invasión a nuestro noble planeta es inminente, ya esos feos seres del Planeta Compton tienen todo preparado para darnos chuleta. Armas de destrucción masiva, naves de reconocimiento provistas de la más avanzada tecnología, inteligencia superior y como si fuera poco, estos horribles extraterrestres son inmunes hasta de los conteiner de PUDREVAL ¿Será este el fin? ¿Quién nos podrá salvar?

OXIURO: “Por la parada por favor”

Oxiuro llegaba a la Facultad de Medios Audio Visuales, su objetivo, obtener el resto de muestras sanguíneas terrestres para entregarlas a la Generala Sémola Durum y con ello preparar el mortífero parásito que acabaría con toda la especie humana a lo largo y ancho de la bolita del mundo. Aunque el pobre extraterrestre no estaba ganado a esta aniquiladora idea, debía cumplir con sus órdenes superiores, total, al final de cuentas, él solo era un soldado más.

OXIURO: “Bueno… Aquí estoy… Debo empezar a buscar la manera de sustraer las muestras de sangre que me faltan… En el cafetín es donde se concentra más gente… Seguramente allí encontraré las muestras restantes”.

El teniente Oxiuro dirige sus pasos al cafetín de la facultad, al llegar se topa de primerito con su pana del alma, nos referimos al popular Cheo Guillén.

CHEO: “¿Qué dice mi pana Oxiuro?... Entonces qué… Pendiente de qué”

OXIURO: “Cheo… Mi buen amigo Cheo… Necesito que me ayudes… Quiero pedirte un favor”

OXIURO: “Cómo te dije ayer, estoy estudiando enfermería y ahora debo conseguir algunas muestras de sangre… Por favor ayúdame a buscar gente que esté dispuesta a sacarse la sangre o que deseen un pago por ello… Esa voz… Esa sonrisa me es familiar… Yo reconozco esa voz… Si… Es Vanessa… Mi Vanessa”

CHEO: “Ah si mi pana… Esa es Vanessa y ya tiene casi dos horas instalada hablando con el maracucho ese que es igualito a ti por cierto”

Al voltear, la sangre del teniente Oxiuro, que en temperaturas normales llegaba a 18 grados bajo cero, bajó unos 30 grados más, al ver allí… Sentada en una mesa del cafetín a Vanessa, si su Vanessa… Conversando de lo más chévere con nada más y nada menos que con su jefe, nos referimos al Comandante Helminto.