
CAP VI
Ya todas las luces en casa de Doña Remedios Guillén se apagaron, ya le echaron tranca a todas las puertas y hasta Bola e Miel, el famélico gato gris, duerme plácidamente en el sofá de la sala. Todo es paz y tranquilidad en aquel humilde, pero acogedor chalet ubicado en el corazón del páramo La Culata.
De repente, en medio de aquella oscurana, un par de ojos gigantes se abren, no son cualquier par de ojos, son los ojos del teniente Oxiuro Beta, el extraterrestre que arribó hace pocas horas a nuestro planeta y que anda en plan de inspección para levantar un informe que debe llevar a sus superiores.
Oxiuro ha salido de la cama que le habilitaron gentilmente en el cuarto de huéspedes y deambula por los pasillos de aquella casa, mientras camina piensa en voz alta:
OXIURO: “¿Qué se supone que estás haciendo Oxiuro?... Hace rato que debiste hacer tu trabajo… No puedo estar perdiendo más tiempo… El comandante Helminto se va a molestar conmigo… Recuerda la orden que te dieron… No me puedo dejar ver por ningún humano y de ser así debo eliminar a todo aquel lo haya hecho… Tengo que borrar todo rastro de ese humano femenino que se llama Remedios Guillén”
Oh no, según lo que podemos entender, ese extraterrestre está planificando darle chicharrón a la pobre viejita Doña Remedios, justo en este momento está haciendo su ingreso al cuarto de la anciana que duerme apaciblemente en su cama.
OXIURO: “Bueno Oxiuro… Termina de hacer lo que debiste hacer hace rato… Voy a sacar mi pistola desmenuzadora 500 y le voy a disparar en medio de los ojos… Aquí voy… Aquí voy… A la una… A las dos… A las dos y un cuarto… A las dos y medio… A las dos y tres cuartos… Y a las… A laaaaassss”
Oxiuro intentaba halar del gatillo, pero una fuerza invisible proveniente de sus mismos pensamientos se lo impedía, ahí tenía a la viejita, con la pistola desmenuzadora puesta en toda su frente. No sabemos a ciencia cierta que impedía que Oxiuro terminara de ejecutar su plan inicial, ahí estaba Doña Remedios, totalmente indefensa y roncando mientras dormía.
OXIURO: “No, no puedo hacerlo… Parece mentira… Pero por primera vez me están estorbando los escrúpulos… No puedo hacerle daño a una persona que ha sido tan buena gente conmigo… Mejor me retiro antes de que despierte”
En medio de la oscuridad, el teniente Oxiuro se adentraba en aquel espeso bosque del páramo de la Culata, unos minutos más tarde llegaba a la súper avanzada nave espacial La Zamura 1, donde le esperaba impacientemente su comandante en jefe, Helminto Alfa.
HELMINTO: “¿Quién?”
OXIURO: “Soy yo mi comandante… El teniente Oxiuro”
HELMINTO: “Pase adelante teniente… Menos mal que llegó… Ya estaba por salir a buscarlo… ¿Por qué tardó tanto?... Cuénteme… ¿Qué información pudo recopilar en esta primera caminata terrícola?... Hable teniente… ¿Qué me trae?”
OXIURO: “Comandante Helminto… Me temo que no le traigo buenas noticias… En mi recorrido por las inmediaciones de esta zona en la cual aterrizamos, pude darme cuenta que estos tales seres humanos son realmente un especie muy, muy, pero muy peligrosa y hostil… Son tan bárbaros y salvajes que tienen a las vacas sueltas comiendo pasto aire libre”
HELMINTO: “Por San Júpiter… ¿A las vacas?... Si esos animales son los más peligrosos del universo”
OXIURO: “Y no solo eso… A parte de tenerlas sueltas, pude enterarme que esos humanos se las comen… Si… Tal como lo escucha mi comandante… Los humanos comen vacas”
HELMINTO: “¿Qué se las comen?... ¿Cómo es posible?... Si más bien en Compton las vacas son los animales salvajes más peligrosos… Su comida favorita es carne de comptoniano, o sea, nos comen a nosotros… Si… Tiene razón… Esos humanos son seres dantescos, sin alma y capaces de cualquier cosa… Voy a informar inmediatamente al cuartel general… Manténgase alerta a cualquier orden que pueda emitir el comando central de operaciones”
¿Por qué el teniente Oxiuro ha dicho esa sarta de mentiras?... ¿Qué estará planificando?... ¿Qué pasa por la enorme cabezota de este ser alienígena? Lo vamos averiguar en un momento, antes vayamos a ver quién llama a través del teléfono protoplasmático fotosintético.
SEMOLA DURUM: “Teniente Oxiuro… ¿Cómo me le va?... Ya el comandante Helminto me lo contó todo… Aquí en la base central de operaciones hemos quedados muy sorprendidos ante su informe… Esos humanos son peor de lo que imaginábamos… Finalmente decidimos que en vista de lo exitosa de su primera incursión, sea usted mismo quien mantiene la responsabilidad de adentrarse en el mundo terrícola… Usted seguirá intentado infiltrarse… Ganarse su confianza y preparar el terreno para la futura invasión… Está de más recordarle querido teniente que en sus manos está el futuro de toda nuestra especie… Cambio y fuera”
Menuda responsabilidad le dejaban al teniente Oxiuro, después de ordenar su habitación y luego de cepillar sus dientes alienígenas de mármol, el teniente Oxiuro se acostaba en su pequeña cama anti gravitatoria, con sus pensamientos que le tenían la cabeza hecha un pasticho y sumamente preocupado por el futuro inmediato.
Poco a poco esta historia está tomando un giro inesperado, les recomendamos no despegarse ni un solo instante para que no le pierda la pista.