
CAP XI
Diez y media de la mañana, la pepa ‘e sol a esta hora en el espléndido páramo de la Culata no es normal, como tampoco es normal el señor ratón que tiene el pobre teniente Oxiuro a quien nos encontramos en la bodeguita que está al final de la carretera, tomándose un Gatorade bien frío y comiéndose una dura paledonia negra de desayuno.
OXIURO: “Ay, ay, ay… No vuelvo a beber jamás… Qué dolor de cacha tan grande… Pero no sé si lo que más me duele es mi cuerpecito o mis sentimientos alienígenas… El Comandante Helminto me ha pedido que le lleve a la pobre doña Remedios para abducirla… No sé qué hacer… Por un lado, desobedecer una orden directa de mis superiores podría ser considerado insubordinación, me castigarían con la cárcel comptoniana y hasta podría ser ejecutado… Y por otro lado no me siento capaz de hacer lo que le quieren hacer a doña Remedios… Esa viejita es totalmente inocente… Es un pan de Dios… No soportaría verla atravesada por tubos en todo su cuerpo como si fuera un conejillo de indias… No sé qué hacer… ¿Qué hago?... ¿Qué hago?”
Pobre teniente Oxiuro, en tremendo dilema está metido, vamos a dejarlo sólo por unos minutos y volvamos rápidamente a la ciudad, específicamente a la escuela de Medios Audiovisuales de la universidad, donde a esta hora un grupo de estudiantes ensaya para hacer una presentación teatral que estrenarán este fin de semana, hay ciertas caras conocidas en ese grupo de jovencitos, no solo reconocemos a la directora de la obra, también está la señora Irina Masini quien interpreta todos los papeles adulto contemporáneos y allá al fondo vemos a la linda Vanesa Chourio, la chica que anoche estuvo rumbeando hasta altas horas de la noche junto a Cheo y el teniente Oxiuro.
VANESA: “Irina… Samaaa… ¿Cómo estás?... Me dijeron que anoche también estabas en Birosca… ¿Viste al tipo nuevo?... El cabezón de piel azul… Creo que es un maracucho amigo de Cheo Guillén”
Mordiendo sus labios y tratando recordar, Irina Masini le respondía a su compañerita de clases.
IRINA: “Qué va chama… No lo recuerdo… Si me dijeron de un tipo medio raro que estaba echando pólvora en la pista de baile y eso… Pero yo sinceramente no lo vi… Mira, allá viene Cheo… Pregúntale a él”
Efectivamente, la linda chica de mirada triste de inmediato abordaba a su compañero de clases Cheo Guillén.
VANESA: “Cheo… Cheo… Ven acá Cheo… Tengo que hablar contigo”
CHEO: “¿Qué pasó chama?... ¿Cómo está todo?... Dime… ¿Qué quieres de mí?”
VANESA: “Cheo… Me haces el favor y me vas diciendo de donde sacaste a ese nuevo amigo tuyo… Ehhh… Oxiuro creo que se llama… Dime pues… Y no me ocultes nada… Quiero datos de ese tipo… Vamos… Echa pa´ fuera”
CHEO: “Perro chama… Tú sí que no pierdes tiempo… Nada, mira… El tipo hasta donde sé es maracucho… Sólo un maracucho se puede llamar Oxiuro… Se mudó hace poco cerca de mi casa en la Culata y creo que vive sólo con su papá, porque siempre decía que Helminto le iba a pegar… Me parece que es chavista ya que cada rato decía algo de una “Misión de Invasión”… Y anoche en medio de la tremenda rasca que se echó me preguntaba cada nada por el significado de “Hecho en Socialismo”… O sea… Ese bichito lo que es tremendo loco… Pero es tremendo pana”
VANESA: “¿Y cuando se supone que lo vuelves a ver?”
CHEO: “Nada… Quedamos en vernos para ir a ver el próximo Caracas – Magallanes… O sea… Mañana es la cosa… ¿Qué pasó, te anotas o qué?”
La linda señorita emo se quedó un rato pensativa y no respondió al pícaro Cheo Guillén, por su mente solo pasaban pensamientos propios de una mujer determinada que cuando se le mete algo en la cabeza lo cumple porque lo cumple, así que mejor dejémosla tranquila y vayamos más bien a ver está pasando con el susodicho, nos referimos al teniente Oxiuro quien llega a esta hora a la puerta de la casa de Doña Remedios Guillén.
REMEDIOS: “Ya voy… Un momento… Ya abro… Espere que estoy buscando la andadera… Ya estoy cerca… Ya estoy llegando… Ya va que estoy buscando las llaves… Ya voy… Me pongo un suéter y abro… Ya estoy en camino… Ahí voy… Ay… Ay… Ay”
Diez minutos más tarde, doña Remedios por fin abría la puerta de su residencia.
REMEDIOS: “Pero miren quien vino a visitarme… Casi nada pues… Mi buen amigo Oxiuro… Todavía no está listo el almuerzo, así que tendrá que esperar un poquito… Pase adelante… No se quede ahí afuera con este frío”
OXIURO: “Muchas gracias por su invitación una vez más Doña Remedios… Pero no he venido a comer… Esta vez soy yo quien la invita a almorzar en mi casa… Quiero de alguna manera retribuir tan buenas atenciones que ha tenido usted conmigo”.
REMEDIOS: “Aaaayyyy… Pero que muchacho tan gentil y educadito… No parece de este mundo… Bueno… Deje que medio me parapetee y nos vamos”
OXIURO: “Un último favor doña Remedios… ¿Será posible que llevemos con nosotros a Bola e´ Miel?”
REMEDIOS: “¿Bola e´ Miel?... ¿Mi pequeño gatito?... ¿Y eso?... ¿También le vamos a dar comida?”
OXIURO: “Si, también a él le vamos a dar chuleta… Snif… Snif… Snif…”
REMEDIOS: “Como diría Irina Masini… “Qué Buuuuenooo”… Bola e´ Mile… Bola e´ Miel… Vamos que nos van a dar chuleta… Vamos rápido”