
CAP XXII
Hace pocas horas arribó al planeta Tierra la estricta generala Sémola Durum con una comitiva del planeta Compton, ya son las 8 de la noche y en este momento se encuentran reunidos en la sala de la portentosa nave espacial La Zamura 1 un grupo de comptonianos discutiendo los próximos pasos a seguir en el plan de invasión al tercer planeta del Sistema Solar.
Mientras esto sucede, en la cocina de la misma nave nos encontramos al teniente Oxiuro lavando los platos de la cena.
OXIURO: “Cónchale, qué problema… Ahora si le cayó miel al abanico… La generala Sémola Durum en este planeta solo significa una cosa… La invasión y extinción de los humanos es inminente… Y yo sin poder hacer nada… Ni siquiera me atrevo a escapar… Si me descubren podría ir directo a la horca… Debo pensar en algo… Debo buscar la forma de salir para advertir a mis buenos amigos terrícolas sobre el peligro que están corriendo”
Las cavilaciones del sufrido teniente Oxiuro son interrumpidas abruptamente por el sonido de la puerta de la cocina.
HELMINTO: “Teniente Oxiuro… Suelte esa olla y venga para la sala de inmediato… Es solicitado por la generala Sémola Durum… Póngase serio y procure no meter la pata… Mire que nuestro futuro en el ejército del Planeta Compton está en juego con el desenlace de esta misión… Y por lo que más quiera… Deje de suspirar… Parece una quinceañera enamorada de Justin Bieber”
OXIURO: “De inmediato comandante… Ya mismo salgo… Déjeme terminar de pasarle Mister Músculo al mesón de la cocina y voy”
Cinco minutos más tarde el teniente Oxiuro se presentaba frente a la mal encarada generala Sémola Durum.
SEMOLA DURUM: “Teniente Oxiuro… Mi querido teniente Oxiuro… Le quedó muy rico ese pasticho, lo felicito… No sabía que había aprendido a cocinar de esa manera aquí en la Tierra… Debo confesar que me ha sorprendido la manera tan rápida y efectiva con la que usted se ha adaptado a este estilo de vida tan primitivo que tienen los terrícolas… Lo único que lamento es que se haya contagiado de esos parásitos que lo pusieron como bobo… Debe tener mucho cuidado en el futuro… No es buena idea que esté uniendo sus labios con los de una humana… Guácala… (Sonido de escupitajo)… Bueno… Lo he llamado por una importante y poderosa razón”
Oh no… El teniente Oxiuro sudaba la gota gorda al escuchar aquellas duras y enérgicas palabras que pronunciaba su jefa máxima ¿Será que le iban a castigar?... ¿Será que habían descubierto aquellos encuentros furtivos con su pana del alma Cheo Guillén y las jumas que venían a continuación? Lo sabremos inmediatamente.
SEMOLA DURUM: “Teniente Oxiuro… Necesitamos que vuelva a tomar la calle lo más pronto posible… Es imperioso que salga a un importante trabajo de investigación… Nosotros no podemos arriesgarnos a ser descubiertos… Usted ha logrado exitosamente infiltrarse entre los humanos… Lo han aceptado como uno más de ellos”
OXIURO: “Si mi Generala, pero…..”
SEMOLA DURUM: “Pero nada teniente… No quiero peros en esta fase de la misión… Haga el favor y suelta ese BlackBerry y me presta atención… Luego responde ese PIN que está enviando”
OXIURO: “Si mi Generala… Escucho y obedezco”
SEMOLA DURUM: “Muy bien teniente… Así me gusta… Como le venía diciendo… Necesitamos que salga una vez más a la calle y nos traiga lo más pronto posible una muestra de sangre de los 8 tipos de grupos sanguíneos de los humanos… A partir de este momento usted deberá traer una muestra del tipo O-, O+, A-, A+, B-, B+, AB- y AB+… ¿Me entendió?... Es muy fácil… Con este dispositivo protoplasmático mitocondrial de sustracción de sangre fotosintético, mejor conocido como jeringa, usted debe salir y tomar una muestra de cada grupo para eventualmente nosotros poder preparar el suero con el parásito modificado genéticamente que causará la aniquilación en masa de la raza humana, en una pandemia sin precedentes y que finalmente nos dejará la tierra a nosotros solitos”
Oh no… Si nuestros cálculos son correctos, todo esto quiere decir que los malévolos comptonianos tenían lista la cepa de parásitos que pensaban traspasar a los humanos para su extinción. Lo único que estaban necesitando era la fulana muestra de sangre de cada grupo, era esa precisamente la nueva tarea del teniente Oxiuro, salir a buscarlas para luego proceder a diseminar ese mortal parásito entre nuestra especie.
Son las 11 de la noche y en este preciso instante comienza la delicada y maquiavélica misión del Teniente Oxiuro.
OXIURO: “Oh no qué pena… Oh qué dolor… Tener que traicionar de esta manera a mis buenos amigos los terrícolas… Snif, snif, snif… Ahora debo traer estas muestras de sangre... No me queda de otra… Voy a comenzar aquí… Este es mi primer lugar seleccionado para la primera muestra de sangre”
REMEDIOS: “Ya voy… Un momento… Ya abro”
REMEDIOS: “Oxiuro… Mi buen amigo… Dichosos los ojos que lo ven… Tanto tiempo… Estaba desaparecido… ¿Dónde andaba mijito?... ¿En Maracaibo?”
OXIURO: “Cómo está Doña Remedios… Gracias por abrirme la puerta… Vengo hablar con usted… Vengo a saludarla y entre otras cosas a peguntarle… ¿Cómo están esas venas del brazo?... ¿Bien?”